Esta es la pregunta que me da vueltas en la cabeza, ya me la he respondido muchas veces, pero luego de responderla me queda una sensación de inconformidad, lo cual me enciende en una polémica interna que me carcome por dentro y no logro exteriorizarlo.
El Partido Colorado esta jodido, pero jodido enserio y los muchos integrantes, dirigentes, simpatizantes y adeptos que tienen y que siguen “empujando ese carro” de forma heroica pero irracional, valiente pero ciega, entusiasta pero estéril, no vislumbran la gravedad real de situación.
Para responder esta pregunta me quiero parar sobre tres escenarios posibles los cuales son a mi entender los más probables en el devenir de los acontecimientos, sin perjuicio de que podrían existir otros que no los analizaré porque sinceramente no los veo como probables aunque admito poder estar equivocado y será el devenir de los acontecimiento quien en definitiva va a corroborar lo escrito en estas líneas o probar mi total desacierto.
Todo sigue como esta
Así es, la dinámica es la misma que hasta el día de hoy, aparece un nuevo líder-mesías que represente una mayoría relativa en el seno del partido, y seguimos en el círculo vicioso. Gana las internas, combaten a los que no piensan igual, acaparan los estamentos del poder y el Partido sigue jugando en la “cancha chica”, siendo tercero cómodo y vagón de cola del Partido Nacional, o en su defecto (podría pasar) del Frente Amplio.
Seguiremos este rumbo oscuro, marcado por una política interna nutrida de buitres que buscan su beneficio personal y no tienen escrúpulos de cambiar de sector, de ideas, de lealtades, de valores y andar deambulando de agrupación en agrupación, por un carguito, por una tajada, por una ventaja. Los problemas serán los mismos que hasta ahora, que si se robaron la banca, que si se vendió por un cargo, que si acomodo al hijo, a la esposa o a la amante, que si es Batllista o que hace tantos años que vota o milita en el Partido, como si los años le dieran patente de más Colorado o autoridad moral para querer imponer esta mecánica nefasta que nos hundió en el ostracismo que vivimos y de la cual son responsables.
Ser parte de algo nuevo
Ser parte de una nueva colectividad, ya sea la Concertación o lamarencoche, tanto da. Lo importante es que la gente lo pide en Montevideo y en el Interior, lo importante es la gestión y no tanto la política, hay que ser eficientes, efectivos y gerenciar al país correctamente porque la felicidad, si, la felicidad tiene la cara de Washington pintada de Verde (verde!! oh casualidad).
Seguramente este sería un camino valido para muchos, no niego que la performance fue buena en las elecciones de mayo de 2014, pero no me olvido que había sido “creada para ganar”, y termino festejando las alcaldías (que de paso los alcaldes aclararon ser del Partido Nacional). En términos futboleros es más o menos armar el cuadro para salir campeón de América, pero terminamos segundos en el torneo apertura.
Sin perjuicio de lo dicho, lo preocupante y que no admite discusión (ya que el propio auto proclamado líder y candidato a intendente por la empresas que lo impulsan afirma) es que no es importante lo ideológico, que ya las ideas, el humanismo y las preguntas trascendentes que se debe hacer el ciudadano como parte de un colectivo, deben de dejar de importar, para darle paso a lo nuevo, a los eficaz y eficiente, a la gestión y todo el verso anti republicano que ya conocemos.
Es importante aclarar que de pasar esto, simplemente dejaríamos de existir como Partido, ya que no solo nos quitarían las banderas, el Colorado que nos identifica y que tanto representa para nosotros, sino que también nos quitarían las ideas, sería el destierro y la muerte de todo aquello en lo que creímos, por lo que luchamos, de aquellos logros de los que tan orgullosos nos sentimos. Ojo, quizás en algún rincón algún confundido cuelgue una bandera Colorada, y un cuadro del viejo Pepe, que atentamente escuchara las predicas desde su rincón y con alivio agradecerá “estar pintado” y no convivir con el rumbo tomado.
Ante ese panorama seremos muchos los Colorados y me animo a decir Todos los Batllistas (de verdad, incluso esos que ya no están hoy) los que tendremos que emprender un camino nuevo, buscar un espacio donde nuestras ideas, nuestros sueños y nuestra visión puedan ser consideradas en un colectivo, que tome el compromiso de emprender la acción, porque para el batllismo las ideas si son importantes.
¿Y entonces?
El compromiso con la gente y con las causas nobles como Partido, el rechazo a las injusticias y no desesperarse por los resultados electorales. En definitiva Conducta Ciudadana, el marcar posición frente a los temas importantes para la gente, el demostrar una sincera preocupación y trabajar en la búsqueda de soluciones viables a esos problemas.
No es más que eso, el tener respeto por quienes no piensen igual a nosotros, el poder encontrar en la discordia un camino que ilumine, que aporte y que nos haga avanzar, no como políticos, no como Partido, sino como ciudadanos comprometidos, como verdaderos republicanos que es lo que antes que nada debemos ser. La condición de dirigente, de político o de líder es una condición posterior, una condición vocacional que se desarrolla con el tiempo, la experiencia y la credibilidad.
Abrir la mente y las puertas, integrarnos a los distintos actores sociales, dar lo mejor de nosotros sin esperar nada, por el simple hecho de tener la convicción de que si cada día que pasa somos mejores ciudadanos, estamos dando todo nuestro esfuerzo para lograr una mejor sociedad, un mejor lugar para vivir y un mejor futuro para legarles a nuestros hijos, sobrinos, nietos, etc…
Solo así evitaremos el desangramiento continuo y podremos comenzar a generar el espacio para aquellos colorados que ya están en otras tiendas puedan volver. No es en estas posturas intransigentes, superadas, soberbias y altaneras que se genera el ambiente para el crecimiento, por el contrario, esa postura solo precipita la estampida de los libres pensadores.
Ver a los demás correligionarios como hermanos, en el acierto o en el error, en los temas que nos unen los criterios y opiniones, pero también en los que nos distancia. El ser respetuoso, tolerante y defensor de que existan muchas visones y opiniones sobre el mismo tema, nos fortalecerá y a partir de ahí si podremos afirmar con orgullo de que “somos un Partido de hombres libres” y que esta no sea una frase armada que nada trasmite de la realidad como hoy. Que el factor de unión no sea la unanimidad de las opiniones, sino la diversidad de criterios, y que dentro de esa diversidad encontremos a la libertad, la igualdad y la fraternidad como factor común a todos los colorados.
El ser Colorado no es solo levantar una bandera, no es solo gritar un viva Batlle!, el ser colorado debe encerrar una mística ciudadana, un conjunto de valores e ideales que sobrepasen a todos y cualquiera de los lideres ocasionales, el ser colorado debe ser mucho más que la suma de cada uno de los colorados, debe ser un estado constante y comprometido en lograr una sociedad mejor, una sociedad justa, comprometida, dinámica, responsable, igualitaria, racional, activa, inclusiva, educada , fraterna y libre.
La construcción de ese partido no se va a hacer de la noche a la mañana, esta construcción conlleva una apertura mental, un desarrollo personal, una tolerancia y respeto que no es propio ya de nuestro Partido, ni siquiera de nuestro País. Estamos en la era de los barrabravas, y nuestro Partido no es ajeno a esta realidad, es inmediato el rechazo, la burla y en algunos casos el insulto, cuando se critica, se objeta o se cuestiona posiciones, líderes o decisiones, no hay tolerancia a la crítica y mucho menos existe ámbito de debate.
No hablamos más de ideas, no nos preocupa el futuro (del país), solo nos preocupa cómo llegar a un caudal mayor de votos, como lograr pequeñas migajas del poder, como arrastrarnos para los rivales de forma más digna (indigna sería), pero no nos preocupa los temas trascendentes. A todos los problemas del país le encontramos una solución fácil, más propia de campañas de marketing que de una reflexión basada en un ideal, en un programa, en una visión, no se da el debate interno ideológico y mucho menos hacia afuera con los demás Partidos. La gente no sabe que piensa el Partido Colorado, la comunicación es deficiente, creo que porque tampoco tiene lo que comunicar.
En el acierto o en el error, esta es mi humilde visión, pero ante todo soy optimista, creo en el Partido Colorado, creo en el Uruguay y creo en la gente. Estoy seguro que el uruguayo está deseoso así como yo de que exista una comunidad política que trasmita estos valores, que tenga esa dinámica, que represente nuestros ideales, que respete la libertad, y esa comunidad no puede ser otra que el glorioso Partido Colorado, porque siempre lo ha sido, porque fue el único que lo ha sido y ha sabido serlo; como decía el viejo Pepe “(…) porque todavía sobre los escombros que el fuego calcina y purifica, se alzarían las ideas inmunizadas señalando al inquebrantable esfuerzo del Batllismo, -bandera impersonal y patriótica- el nuevo deber de defenderlas con más empeño que nunca, porque son buenas, porque son sinceras, porque son fuertes, porque son invencibles!”
Hoy conmemorando a Garibaldi y el día del libre pensamiento, le dejo mi más fraterno abrazo.-
Leopoldo Trivel
Artigas 20 de setiembre de 2015