martes, 22 de marzo de 2016

Complicidad Delincuente

                Como cualquier uruguayo que tenga un mínimo de sensibilidad, me encuentro horrorizado por la escalada de violencia en la cual estamos inmersos y que se ha recrudecido en los últimos días. No existe una sola persona en este país que no conozca una víctima de la violencia, que le hayan matado a un familiar, amigo, vecino, compañero de trabajo… todos cargamos al menos con una víctima en nuestro corazón, una víctima de crímenes injustos, de gente de bien, de padres, hermanos, hijos, novios, cónyuges, abuelos, tíos, de gente de laburo que no le haría mal a nadie y sin embargo terminaron muertos a manos de los delincuentes.
                La falta de sensibilidad por parte de las autoridades roza el ridículo, cada vez que se le pregunta sobre la violencia al ministro, contesta que si bien las rapiñas han subido y las muertes violentas también, sin embargo han bajado los hurtos, o se excusa diciendo que la gente no denuncia, o que ya compraron más drones o que la culpa es de la prensa (argumento muy de moda en estos últimos tiempos).
                Nos están matando, así nomas. Nadie nos protege, ni siquiera les importa protegernos, porque la visión acerca de la seguridad que tiene el ministro y el gobierno (los dos últimos que lo han respaldado sistemáticamente), es una visión justificativa de la delincuencia por su condición de excluidos. Para ser claro, delinquen porque son pobres, no accedieron a la educación, no accedieron a los servicios básicos y ahora la que les queda es delinquir y por eso hay que aguantar y no perseguirlos, no castigarlos y hasta protegerlos,  esa es la visión del partido de gobierno frente a la delincuencia, es sin dudas una visión cómplice.
                Es tan absurdo el manejo de la seguridad interna en este país, que frente a las protestas sindicales vimos a la Guardia Republicana envalentonada, disfrazada de Robocop deteniendo a los peligrosísimos criminales juveniles sindicales ¿?… y después un puñado de argentinos hinchas de Rosario les dio una paliza dejándolos en ridículo y develando que se ponen duros cuando les conviene, y no me refiero al policía que va al choque, me refiero a las políticas de seguridad.
                Sin dudas la corrupción llego al Ministerio del Interior, como también a la Fiscalía que vergonzosamente sigue dependiendo del Ministerio de Educación y Cultura, y esa corrupción es la que determina también en qué casos podes terminar en cana por robar una gallina o quedarte sentado en el sillón de tu casa (o el de la presidencia del senado en algún caso), aunque hayas fundido la principal empresa del país, te hayas abrogado un título que no existe, dado un aval telefónico sin garantías en un banco público o hacer dar perdida a los casinos.
                Nada funciona como debe funcionar en materia de política criminal, no hace mucho un amigo del Frente me decía que nuestro sistema era fantástico y que todo funcionaba bien porque Uruguay era el país que más presos tenia per cápita, a lo cual mi respuesta fue simple: si tenemos ese récord y vivimos inmersos en la violencia que vivimos y además tenemos los problemas de corrupción que tenemos es porque las cosas no están nada bien.
                Antes de ayer fue un taxi metrista,  ayer un joven motociclista, hoy balearon a otro joven por una bicicleta, no hace mucho fue Camila, fue Alejandro, fue mi amigo Javier, fue la novia del Mauri, fue la novia de José, fue el tío de Roberto, hasta fue la ex esposa del fiscal de corte, y fueron más de 350 víctimas de esta locura que no le ponen fin, ni le quieren poner fin.
                Al principio creía que era cobardía de las autoridades, luego pensé que era incapacidad, pero luego de todos estos años, de todos los recursos que se han dispuesto para el combate a la delincuencia y a la vista de los resultados, no me queda otra conclusión que acá hay una actitud cómplice del gobierno con los delincuentes. Hay muestras evidentes de esta actitud cómplice cuando roban cuarteles y los soldados están desarmados, cuando roban comisarías y los policías no se defienden ¿no les parece raro? A mí sí.

                ¿Hasta cuándo van a permitir que nos sigan matando? 

Leopoldo Trivel

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